El factor No. 1 que explica más de la mitad de los fracasos al emprender

Tiempo de lectura: 7 minutos.

¿Por qué fracasan la gran mayoría de los planes de emprender? Todos sabemos que emprender tiene más historias de fracaso que de éxito. 


Lo más difícil o importante no es tener una idea brillante, ni siquiera es tener un buen plan de cómo llevarlo adelante.  Se necesita mucho más. En efecto, el 45% de los emprendimientos fracasa al primer año y solo el 23% sobrevive después del cuarto año

¿Cuáles son las principales razones para que ocurra esto? 


Los expertos en emprendimiento enumeran múltiples factores, entre los cuales están: falta de liquidez, prioridades poco claras en cada etapa, mala planificación, mala ejecución, visión distorsionada que lleva a malas decisiones y falta de desarrollo personal del emprendedor o líder del proyecto. 


Detrás de todos estos factores hay un factor común oculto que más adelante te  explico. 


Nadie quiere fracasar. 


Cuando emprendes no quieres perder dinero y tiempo, ni menos defraudar a tus seres queridos encontrándote en alguna situación precaria.


La gran paradoja es que hay miles de cursos, tecnologías e información gratis pero no por ello, las cifras de fracaso mejoran.


Entonces, ¿A qué se debe que pese a tanta información sobre emprendimiento la mayoría de los negocios siguen fracasando?


Porque más allá de la información disponible, la causa que está detrás de la mayoría de los fallos al emprender no se resuelven sin tener en cuenta que herramientas y desempeño tienen cada emprendedor. 


Y nadie lo tiene en cuenta porque es un error que la mayoría ven en otros pero difícilmente ven en sí mismos.


Por ello, te comparto la solución en este artículo y un regalo si lees hasta el final.

Te lo explico con un caso real…

Carla M. estaba desilusionada con su negocio de repostería. Su producto era excelente y estaba promocionando en Instagram y entre sus conocidos en Whatsapp. Entonces, ¿por qué después de casi un año, no consigue generar ingresos más estables? 


Carla M. hace años se graduó de repostería y panificación en Argentina. Es madre de 3 niños, uno de ellos de apenas 1 añito. Ella inició su negocio de panes y repostería desde casa a raíz de la pandemia.


Su pan de jamón han llegado de calificarlo como el mejor de Caracas estas últimas navidades. Los mejores ingredientes, técnica, y presentación, precio razonable y entrega a domicilio.

Su sueño es posicionarse y hacer crecer el negocio.


Esto suena muy bien a primeras, sin embargo, ella no ha logrado avanzar mucho en el último año.


Ella trabaja más de 12 horas (a veces 18 horas) al día.


¿Qué ha hecho?


Montó una cuenta en Instagram con fotos hermosísimas, instaló Whatsapp business con todos sus productos a precios razonables. Además  comparte sus promociones y productos con todas sus listas de contactos y grupos.


¿No es eso lo que todos los cursos sugieren?


Sin embargo, sus ventas y sus resultados no son consistentes y la dinámica de trabajo probablemente no permitan que el negocio crezca y se consolide pese a su dedicación y calidad. 


¿Por qué pese a tener un gran producto y sus esfuerzos no tiene un negocio rentable y escalable?


Carla M., entre sus mayores fortalezas, tiene la calidad de sus panes y postres.


Pero ser bueno en algo, no es suficiente, para hacer crecer un negocio son necesarios otros elementos. Por ejemplo: tener  planificación, estar informado de la opinión de los clientes, etc.


Pero el mayor fallo de ella es no conocer los errores que están afectando el desempeño actual del negocio.  


Y cómo estos errores están limitando la consolidación y futura expansión de su negocio. 


Pero sobre todo, la “ceguera del emprendedor” le impide entender realmente la respuesta a preguntas como:

¿Por qué el cliente X ya no hace pedidos?

¿Por qué me cuesta conseguir nuevos clientes?

¿Por qué mis colaboradores no dan todo lo mejor de sí?

¿Por qué no tengo mayores ganancias o ganancias sostenidas pese a tanto esfuerzo?


Los emprendedores  generalmente no tienen respuesta a estas preguntas. 


Y se sorprenden con frecuencia al conocerlas.


Por lo general, 
desconocemos las consecuencias de nuestras decisiones y errores
hasta que es muy tarde.

La mejor solución es la fórmula que te comparto aquí.   

Todos los emprendedores tienen fallos ocultos. Lo que ocurre es que los más exitosos tienen mecanismos para descubrirlos. 


La “Ceguera del Emprendedor” es  un cáncer en los negocios. 


Trae problemas tales como, no detectar malas decisiones que tomadas repetidas veces causan pérdidas e impiden la rentabilidad o crecimiento del negocio.


Este síndrome impide: (1) mejorar la ejecución, (2) colocar a las personas en el rol correcto, (3) escuchar y obtener insights de   los clientes, y (4) saber cuando el negocio debe dar un giro. 


El problema oculto de todos los emprendedores es no contar con un método para evaluar su ejecución e identificar qué decisiones necesitas tomar para mejorar la manera en que llevas tu negocio. 


Probablemente tampoco te detienes a pensar cuáles deberían ser tus prioridades de la etapa actual de tu negocio.


En el momento en que empiezas a entender cuáles son las herramientas que te faltan y entiendes que curso de acción tomar, en ese momento su mundo empieza a tener más sentido.


En resumen, el problema es la falta de una comprensión  clara sobre la conexión que hay entre: (1) tus acciones y decisiones (que parten de tus destrezas y herramientas),  (2) las necesidades y prioridades de tu proyecto y (3) los resultados de tu negocio.


Y digo "tu negocio", porque ...


Para cada negocio el problema o prioridad suele ser diferente.


¿Cuál es la solución?

En primer lugar, debes entender que para mejorar tu desempeño como líder de tu negocio, debe haber un plan de acción que pasa por fases:

Análisis de tu Realidad

Elección de Oportunidades

Diseño de tu Plan

Tu plan puesto en Acción 

El problema es que BRINCAMOS de las METAS a la ACCIÓN  sin la debida REFLEXIÓN

Déjame explicarlo mejor con los 4 pasos que te acabo de comentar:

REALIDAD. Debes establecer con claridad la etapa que está viviendo tu negocio y cuáles son tus recursos que tienes realmente disponibles (conocimientos, habilidades, experiencia demostrable e intereses).

TIP PRÁCTICO: 

Esta validación debe ser lo más objetiva posible, integrando la perspectiva de todos los socios, empleados y clientes. El asunto es que debido al “Síndrome de Ceguera del Emprendedor” tendemos a ser poco objetivos al valorar nuestras ideas, planes y aún más a nosotros mismos. Pero esto tiene una solución rápida y fácil.

OPORTUNIDADES. 

Identificar las oportunidades y prioridades en función de: necesidades del negocio, tu ejecución y pasión. Esto con la finalidad de elegir los mejores focos de acción. 

TIP PRÁCTICO

Para ello, debes haber establecido una estrategia y un foco principal para no dispersar los esfuerzos. Recuerda el principio de hacer fuego con una lupa, lo que es inofensivo normalmente como un rayo de luz se vuelve poderoso al concentrar la energía.

PLAN. En base al análisis realizado en relación a las oportunidades identificadas se definen los objetivos e iniciativas para alcanzar las metas trazadas. Los planes pueden ser de muchos tipos, debes conocer tus opciones y que es lo que te conviene en este momento. 

TIP PRÁCTICO:

Las metas deben ser coherentes con las prioridades de tu negocio. Y debes establecer prioridades claras para el momento que estás transitando, porque si no, corres el riesgo de tomar decisiones de las cuales te puedes arrepentir más adelante o fallar. 

ACCIÓN. Una vez definido el plan debemos asegurar el entorno propicio para apegarnos a él y evitar desvíos inconvenientes. En ocasiones implica un cambio de hábitos, negociaciones con socios, amigos, familiares e incluso la manera en que mantenemos en orden nuestro entorno físico (oficina, hogar y espacios alternos de trabajo).

TIP PRÁCTICO

En tu plan debes considerar todos los factores que no están bajo tu "control" y anticiparte a ellos. No puedes quedar a su merced.

¿Cómo se aplica todo esto de manera concreta? 

Como dije anteriormente, es importante identificar en qué etapa de tu negocio te encuentras ahora. Hay emprendedores que se encuentran atrapados en las obligaciones de todas las etapas.


Entonces es cuando nos detenemos a hacer la prueba de realidad, identificamos de la manera más objetiva en qué etapa estás, qué retos son críticos en la etapa actual de tu negocio, cómo te estás desempeñando, en base a esto identificar que decisiones necesitas tomar y que necesitas aprender para hacerlo mejor. 


Luego de ello, se analizan los posibles caminos  de acción, y diseñamos un plan que tenga en cuenta tres grandes aspectos: 

Necesidades del negocio

Debes conocer cual es el foco principal del negocio de acuerdo a su ciclo evolutivo y en consecuencia sus prioridades.

Pasión 

Debes tomar en cuenta aquello que te apasiona. 

Herramientas y destrezas

Debes analizar que estás haciendo bien, que puedes mejorar en el corto plazo y que te puede tomar más tiempo del conveniente para el negocio.

Aquel plan que ignore tus intereses, tus talentos o las necesidades del negocio está destinado a fracasar o en el mejor caso a quedar agarrando polvo en alguna gaveta.  

Emprender requiere aprendizaje continuo


Y tu plan debe incluir como eje clave convertirte en un emprendedor a través de un plan de desarrollo individual. Debes estar a la altura de tu negocio en el futuro.


La ventaja de esto es que tendrás un mapa de ruta que dará prioridades claras y metas de aprendizaje para orientarte a tomar mejores decisiones. 


Una vez hecha esta evaluación, debes tomar decisiones en base a qué capacidades clave del negocio están cubiertas, y qué capacidades se encuentran a la intemperie.


Al eliminar “la ceguera del Emprendedor” puedes ajustar, tomar mejores decisiones y además ganar mayor conciencia del impacto que tendrán todas las acciones que tomes o dejes de tomar en los resultados de tu negocio.


Seguro tienes miles de preguntas en tu cabeza ahora.


Esto es completamente normal, porque lo que acabas de aprender en este artículo es clave, pero es sólo la punta del iceberg.


¿Quieres saber cómo aplicarla a tu propio caso?


Quiero que aprendas todo lo que necesitas, por eso te comparto una guía con la respuesta a las siguientes preguntas: 

¿Cuál es el factor de éxito más reconocido  por los estudiosos en emprendimiento?

¿Cuál es la verdadera característica de los emprendedores e inversionistas más exitosos?

¿Cuáles son las capacidades clave para gestionar un negocio exitosamente?

¿Cómo saber en qué etapa se encuentra mi negocio?

¿Cómo identificar qué capacidades tienes en este momento?

¿Cómo saber qué hacer con las capacidades que NO tienes hoy?

¿Cómo acelerar tu proceso de aprender aquello que quieres aprender y tu negocio necesita?

Si te estás haciendo esas y otras preguntas ¡Estás de suerte! La guía que te voy a dejar a continuación te dará las respuestas.


¿Y si quiero aprender más? 

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